Nuestro querido México es un país de contrastes, económicos, sociales, geográficos, naturales etc., la educación es sin duda uno de esos temas que contrapone diferentes opiniones cuando se intenta resolver el crucigrama de datos acerca de ¿Cuál es la mejor oferta educativa? ¿La pública o la privada?

Sin duda cada sector tiene sus propios indicadores que utiliza para demostrar el por qué de su existencia, la certeza de su prestigio y la alta calidad de sus planes de estudio; desafortunadamente existen pocos datos que se obtengan en igualdad de condiciones tanto para las instituciones públicas como en las privadas, lo cual dificulta su comparación objetiva.

Aparentemente no debería ser un tema de gran debate, al fin de cuentas, los mexicanos estamos protegidos por el artículo tercero constitucional que ya todos conocemos, sin embargo en la Carta Magna falta incluir la palabra “Calidad”; así tendríamos el siguiente enunciado:

“Todo individuo tiene derecho a recibir educación de calidad. El Estado-Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios-, impartirá educación preescolar, primaria y secundaria de calidad. La educación preescolar, primaria y la secundaria conforman la educación básica obligatoria.
La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”

Esa simple pero significativa ausencia gramatical da la justificación perfecta al estado para educar como sea políticamente conveniente y no como sea públicamente benéfico. En México la SEP permite absolutamente todo por temor a los sindicatos: Maestros que faltan meses enteros a clases, educación deficiente, manifestaciones en contra de líderes que antes contaban con apoyo ciegamente votado etc.

¿Cómo podemos exigir excelencia académica a un alumno que cada mes pierde clases porque sus profesores están “luchando” por la justicia?

¿Cómo interpretar la enorme brecha entre los fabulosos indicadores que aporta la Secretaría de Educación Pública contra los devastadores resultados presentados por la UNESCO?

Es una lástima que en el país solamente se recibe inversión en la educación cuando hay elecciones, cuando hay presión mediática o cuando es verdaderamente inevitable en lugar de hacerlo cuando es necesario a favor del pueblo.

Afortunadamente, como una luz entre tinieblas surgen algunas universidades estatales en las que la educación es diferente: UNAM, UAG, UANL BUAP, INP, etc. Es aquí en donde la investigación y el desarrollo impacta en los egresados formándolos como profesionistas de calidad superior, listos para una competencia globalizada y voraz.

Por otro lado se encuentran las universidades privadas, aquí en donde un maestro recibe su sueldo por sus clases y no porque un sindicato impide su despido sin importar si es competente o no. Aquí el catedrático que falta un mes por estar en una manifestación pierde su trabajo y el prestigio de las instituciones depende de la calidad de sus egresados, la rapidez para encontrar trabajo y la evaluación de las empresas que reciben profesionistas altamente calificados.

La educación privada no se mueve por periodos electorales, por presiones sindicales o por indicadores creados por ellos mismos; aquí la calidad la certifican organismos internacionales ajenos a los intereses institucionales. Pocas veces son invitadas a evaluaciones que incluyen a universidades públicas y cuando son evaluadas de forma sobresaliente, los datos son ocultados, minimizados o ignorados por la ciudadanía.
Es así como aunque el Sistema Educativo Mexicano se cae a pedazos, las autoridades siguen “estrechando lazos” con los sindicatos educativos, pintando escuelas públicas y construyendo aulas que llenen de números positivos los informes de gobierno.

En mi opinión México debe empezar por invertir mejor en la educación, no sirve de nada aumentar el presupuesto educativo si solo sirve para engordar la burocracia educativa; México debe elevar la calidad de la educación a través de la investigación, los programas educativos de calidad y sobretodo la evaluación externa, objetiva y precisa que de verdad año con año dibuje un panorama real y no uno a modo de quienes lo revisan.

México es un País de Clase Media, con educación de primera y educación de segunda, pocos tienen los medios para acceder a la educación de primera y el gobierno no hace nada para que la educación pública se libre de burocracia y sirva como trampolín para el desarrollo familiar y con esto el tan soñado paso de país subdesarrollado a país de primer mundo.

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