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Durante la última década, el interés de los ciudadanos por los actores políticos, sus partidos y sus propuestas se ha visto seriamente mermado; el descontento de la población se hace presente en cada elección principalmente considerando dos factores: Índice de abstencionismo, y a ultimas fechas el voto nulo o en blanco.

Razones pueden esgrimirse muchas: factores económicos, sociales, culturales, política exterior, globalización, etc.; lo cierto, es que el ciudadano que nota que su dinero cada vez le alcanza para menos, que su seguro social realmente no le asegura nada, y que día con día debe dar gracias por que no le toco el recorte de personal, ya no cree en el sistema político mexicano.

No se trata nada más del partido en el poder ni de los partidos de oposición, al ciudadano no le interesa si el partido es de izquierda, de derecha o de algún otro lado, la gente día a día ve como su país se cae a pedazos (asesinatos, robos, masacres, fraudes, perdida de empleos, inundaciones), y su poder adquisitivo es prácticamente un chiste.

Sin embargo todos hemos sido testigos de una clase política que en plena crisis económica mundial, puede sin problemas seguir acumulando riqueza de una forma descarada e incluso ofensiva, riqueza que no se generó espontáneamente, por el contrario, provino de cada uno de los ciudadanos que pagamos los impuestos legalmente constituidos (IVA, ISR, IETU, IDE, etc.) y también de aquellos ciudadanos que pagan lo que yo llamaría impuestos extra-oficiales :  Mordidas, diezmos, sobornos, cuotas de ambulantaje, cuotas para operar giros negros, etc.

No es difícil por lo tanto entender, porque los mexicanos han perdido el interés por la política.

Desde luego, los partidos resultaron sumamente consternados ante esta situación, según datos oficiales del IFE, en las elecciones presidenciales del 2000, el abstencionismo rondo los 36 puntos porcentuales, mientras que para el 2003 en la elección de Diputados Federales fue de 58%, en la elección para Presidente de la República 2006 fue de 41% y para el 2009 nuevamente en la elección para Diputados Federales el 58% del total de posibles votantes no asistió a las urnas. [1]

Aún y cuando históricamente la elección de Diputados Federales tiene menor participación que la de Presidente de la República, en mi opinión no se trata solamente de una tendencia que debiera aceptarse como normal, mas bien es un reflejo del descontento  de la población que cada 6 años se encuentra desilusionada de la Política Mexicana y sus resultados.

Debido a esta innegable situación, es cada vez más difícil para los partidos políticos alcanzar un porcentaje de votación que ayude a legitimar los triunfos electorales; el voto duro ya no es suficiente para creer en las estadísticas.

¿Cuál fue la solución? De forma brillante el 15 de Diciembre de 2009, el titular del Ejecutivo presentó su decálogo de propuestas, los pilares para la construcción de una reforma política de ¿fondo? Que devuelva la confianza al ciudadano.

Candidaturas ciudadanas, mecanismos para el envió de propuestas ciudadanas al congreso, reducción en el número de Diputados y Senadores…¡REELECCIÓN! Líderes partidistas brincaron de sus asientos, aplaudieron, criticaron, anunciaron contra propuestas… pero ¿Hay algo de que emocionarse?

En mi opinión antes de analizar cada una de las propuestas y su viabilidad, es necesario reformar no nada más los mecanismos de elección popular o los cargos públicos, es necesario regular a los actores políticos para que el ejercicio de sus funciones esté claramente orientado al beneficio ciudadano y no a los líderes partidistas, sindicales, “ciudadanos”.

La verdadera reforma política debe incluir medidas para combatir verdaderos problemas de fondo como  la corrupción, que tan solo en 2009 según información de Transparencia Internacional [2], México obtuvo un ranking de 3.3 en donde 10 es lo menos corrupto y 0 es lo más corrupto. ¿Cómo confiarle a un gobierno el poderoso instrumento de la reelección con un índice de corrupción tan elevado?

Propuestas van y vienen posicionamientos a favor y en contra abundan, sin embargo las verdaderas soluciones nadie quiere cargar con el costo político de aplicarlas, me hubiera gustado una reforma que contemple el despido automático de un funcionario que no cumple con indicadores reales de servicio público, reformas al fuero constitucional con el que un gran porcentaje de políticos comete delitos ya no diario…tres veces al día, o que tal una propuesta que no nada más limite el salario de los funcionarios públicos si no también sus bonos, aguinaldos, premios en efectivo, pago de telefonía celular, seguridad social privada, viajes al extranjero, comidas, etc.

Eso si sería una Reforma al Sistema como tal y no nada más una propuesta que intente parchar las normas previamente establecidas en el efímero intento de parchar los problemas para “recuperar la confianza de la población”

Nuestros políticos llevan 2 meses discutiendo una “Reforma Política” que en mi opinión nadie ha planteado.

Retoque: A raíz de la triste separación entre el PRI-AN por la intención de los albiazules de coaligarse con la izquierda para detener la aplanadora Priista en los estados, Beatriz Paredes ha reiterado que el PRI no dará prioridad a la reforma política por que su trabajo legislativo se centrara en mejorar la economía de los Mexicanos….¿Qué no fueron ellos los que negociaron en lo obscurito apoyar EL INCREMENTO A LOS IMPUESTOS? Que lindos, primero nos medio matan y ya que estamos el hospital están extremadamente preocupados por nuestra salud….

[1] http://www.ife.org.mx/portal/site/ifev2/2006_PC/ . (Ultimo acceso 16 de Febrero, 2010)

[2] http://www.transparency.org/regional_pages/americas .(Ultimo acceso 16 de Febrero, 2010)

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