México se encuentra damnificado, pero adicional a lo que vemos en los medios de comunicación ésta situación no es solamente consecuencia de los desastres naturales. México se encuentra damnificado principalmente por sus políticos y gobernantes que ven todo desde afuera porque no les conviene verlo desde adentro.

El paso del huracán Karl, ha dejado según datos de la Cruz Roja Mexicana una cantidad de al menos 600 mil damnificados en los estados de Veracruz, Tabasco, Oaxaca y Tamaulipas; estamos hablando de más de medio millón de mexicanos afectados por las lluvias, afectados es un término que se queda pequeño; es más de medio millón de mexicanos que en su mayoría se han quedado en la calle, sin vivienda, sin pertenencias, sin papeles, sin dinero y en el peor de los casos sin algún familiar.

Solamente en Veracruz se habla de una cifra aproximada de 400 mil damnificados, el director de Protección Civil del Estado, estima una cifra de al menos 140 mil viviendas afectadas (por no decir inservibles) en más de mil 400 localidades. Estamos hablando de comunidades totalmente devastadas, familias desprotegidas viviendo en albergues, caminos totalmente destrozados, comunidades aisladas por los graves daños a la infraestructura de telecomunicaciones, falta de servicios de salud, hospitales inaccesibles, alimentos insuficientes…

Sin embargo esta es una situación que a los mexicanos ya no nos parece aislada, es un problema que se ha vuelto recurrente año con año, es un problema que como muchos otros en base a su cotidianeidad y frecuencias en el sentido común se ha vuelto “normal” ver cada año comunidades arrasadas por las lluvias y ejércitos de gente, fundaciones e instituciones movilizándose para reunir víveres, despensas, ropa, dinero para salir en rescate de nuestros hermanos en desgracia. Desafortunadamente es por esta buena voluntad y solidaridad que el pueblo de México tiene tanto para sí mismo como para los pueblos extranjeros, la razón por la que ningún gobernante llámese municipal, estatal y mucho menos nacional quieran tomar verdaderamente el problema en sus manos y comenzar a proponer soluciones de fondo para las inundaciones y no solamente llamar a la ya conocida solidaridad mexicana.

Los mexicanos no podemos ser indiferentes ante el sufrimiento de otros mexicanos, sin embargo parece ser que la clase política mexicana vienen de otro país, tienen otra nacionalidad, han crecido y viven sin duda en un México diferente, porque ellos si pueden ser indiferentes ante el sufrimiento y la desgracia del pueblo al que representan. Únicamente se preocupan por los desastres naturales una vez que han sucedido, una vez que son políticamente rentables.

La lógica es muy fácil de vislumbrar: Se sabe de las fallas, de las zonas de riesgo, de las comunidades que fácilmente podrían inundarse, de la capacidad de las presas, de los cauces de los ríos, se tienen los pronósticos del tiempo y la experiencia de los desastres naturales de años anteriores…pero no se hace nada, se espera a que los desastres lleguen arrasen con comunidades, cobren vidas, hundan a más gente en la pobreza, y es entonces cuando todos los gobernantes desde los más humildes hasta los más poderosos salen a los medios de comunicación a pedirle a la sociedad mexicana que se una para ayudar a las comunidades que desde un principio ellos no quisieron ayudar.

Y la razón para hacerse de la vista gorda es muy simple: Prevenir los daños por los desastres naturales, tomar medidas de prevención requiere una inversión muy alta en infraestructura, en programas sociales, en políticas públicas; sin embargo si resulta una inversión optima y el paso de la temporada de lluvias y huracanes no genera daños monumentales ni comunidades devastadas ni pobreza adicional, ¿Cuál sería el beneficio político a nivel nacional de aquel gobernante? Localmente después de tener daños incontables cada año, y de repente comenzar a dejar de tenerlos, sin duda sus gobernados estarían muy agradecidos, aunque eso no signifique que necesariamente su imagen se beneficie o su capital político aumente; simplemente porque habrá hecho el trabajo que está obligado a hacer. De esta manera difundir estos logros requeriría de contratar medios nacionales en lugar de tenerlos en el estado únicamente con la voluntad de informar.

Por otro lado, cuando un político, llamase gobernador, presidente municipal, presidente de la república, candidato, diputado, senador, etc., “salva” y “rescata” a una comunidad de un desastre, su nombre circula en los medios nacionales de comunicación con una velocidad sorprendente, millones de miradas están puestas en sus acciones y si se acerca algún proceso electoral esto sin duda trae beneficios electorales inmediatos.

Lo más increíble es que con esta hipocresía en su actuar, tienen todavía el descaro para salir y pedirle a la comunidad que se una para aliviar el dolor de nuestros hermanos mexicanos en desgracia. México y los mexicanos debemos unirnos sin duda para ayudar a sacar adelante a las comunidades y estados devastados por los desastres naturales… ¿Y los políticos mexicanos? O ellos viven en otro México o son un tipo diferente de mexicanos. Porque vemos al presidente visitar comunidades afectadas pero no lo vemos hacer aportaciones ni económicas ni en especie para ayudar. No vemos en ningún momento una orden para que su gabinete done su salario o parte de él para paliar el dolor del pueblo que le da de comer y les paga esos salarios estratosféricos.

Yo no he visto tampoco que el auto proclamado “Presidente Legítimo” mueva un solo dedo para ayudar o para movilizar a esa gran cantidad de personas que siempre moviliza a escuchar sus propuestas y discursos en la Ciudad de México, a que en lugar de gastarse las cantidades de dinero francamente insultantes en mítines y giras al interior del país mejor se invierta en infraestructura y planes de acción para evitar que los millones de mexicanos que él representa dejen de sumirse en la pobreza a causa del desdén de los políticos que tanto critica.

México está damnificado, pero se encuentra damnificado y con severos daños, debido a las serias omisiones que nuestra clase política ha hecho durante años. México está damnificado y está secuestrado por una clase política que únicamente actúa si el resultado de sus acciones es favorable para sus intenciones y deseos partidistas. Sin duda debemos apoyarnos como mexicanos en una situación de desastre como la que vivimos actualmente, pero al menos yo ya estoy harto de ver año con año como miles de mexicanos se siguen hundiendo en la pobreza y quedándose en la calle, y la clase política mexicana solo se dedica a pedir el apoyo de los mexicanos pero no da ninguna señal de ser los primero en querer ayudar.

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