A pocos días de celebrar el centenario de la revolución mexicana, yo firmemente creo que es tiempo de una nueva revolución. Una revolución que busque un verdadero cambio, que deje de buscar el progreso individual y pugne por el desarrollo colectivo.

Un desarrollo colectivo basado en el entendimiento de la diversidad y el respeto por la misma, pero un respeto delimitado claramente por la licitud de las acciones, ya que de otro modo en lugar de ser ciudadanos comprensivos, nos convertimos en cómplices y tapaderas de políticos, empresarios y ciudadanos dedicados a saquear al país a costa de todo.

Yo veo en una nueva revolución:

  • Una cultura empresarial que tiene por fin el acumular riqueza en base a la venta de productos y servicios de calidad que elevan la calidad de vida de los ciudadanos. Empresas que respetan a sus trabajadores, y les conceden las prestaciones que marca la ley sin tener que ser presionados por los sindicatos ni amenazados con llegar a la huelga. En esta nueva cultura empresarial, la responsabilidad social no se basa en acciones deducibles de impuestos que aumenten el valor de los dividendos anuales, se basa en verdaderos programas sociales diseñados para reducir la enorme brecha entre clases sociales.
  • Un sistema de Universidades públicas que ofrecen programas educativos de calidad certificados por organismos diferentes a los gubernamentales por su excelente calidad académica. Instituciones de educación superior enfocadas a formar profesionistas competitivos tanto a nivel nacional como internacional porque sus maestros son docentes responsables aislados de “líneas” políticas que de no seguirse traen como consecuencia la pérdida del empleo.
  • Veo estudiantes universitarios que valoran el hecho de tener acceso a educación media superior y superior y que hace su mayor esfuerzo por adquirir conocimientos que más tarde les sirvan para ingresar al mundo laboral y comenzar un largo camino hacia el progreso individual que a su vez suma al progreso nacional. Veo jóvenes que no se dedican a calentar las bancas, cerrar escuelas o bandalizar las aulas porque entienden que su educación nos cuesta a todos y que hay miles de jóvenes que quisieran tener un lugar para educarse y que se han quedado sin esa oportunidad.
  • En esta nueva revolución los ciudadanos nos esforzamos por tener un México mejor y comprendemos que para poder tener programas sociales que nos alcancen a todos, es necesario pagar nuestros impuestos en tiempo y forma, porque estamos conscientes que para reclamarle al gobierno la falta de inversión en educación o salud pública debemos también ayudar a generar esos recursos.
  • Veo un país cuyos representantes populares trabajan por el bienestar de sus electores y han entendido que para ganarse su voto deben atender sus necesidades, saben que llegaría a ser innecesaria una millonaria campaña de publicidad porque sus acciones en pro de la sociedad son reconocidas por los electores los cuales los premian con su voto. De esta manera las estructuras partidistas están enfocadas a la atención de los problemas sociales, todos los meses del año y no solamente mientras nos encontramos en procesos electorales. En esta revolución no hay diputados acusados por vínculos con el narcotráfico que se burlan de la ciudadanía, de burlan de los poderes de la unión, se burlan de su propio partido, y que aun así son cobijados por un sueldo estratosférico, fuero constitucional y apoyado por sus compañeros de bancada.
  • Veo un sindicato de maestros que entiende que la educación es un pilar para el desarrollo de nuestro país. Es por ello que se preparan para formar personas y no para bloquear calles, tomar instalaciones o marchar hacia el centro del país para apoyar a líderes multimillonarios que les consiguen aumentar $1 su sueldo pero ellos se lo aumentan en millones. Aquí ya no hay espacio para maestros recomendados que no pasan por ningún filtro que valore su capacidad de enseñanza. En esta revolución todos los puestos se otorgan por aptitudes y no se heredan, se compran o se roban.
  • Veo líderes sociales que luchan por la igualdad de clases sociales y el progreso de sus agremiados. Que si bien se manifiestan lo hacen de una manera civilizada sin causar más afectaciones de las que ya ellos son víctimas. Líderes que buscan beneficios colectivos y que dejan de ser solamente “extras” que llenan mítines y se convierten en protagonistas del escenario político en búsqueda de la igualdad para los pueblos más pobres del país.

 

Estos entre otros muchos escenarios son necesarios para el progreso de nuestro país y aún y cuando pueden sonar idealistas, utópicos o incluso alejados de la realidad, no son imposibles de conseguir siempre que tengamos en mente que la realidad en la que nos encontremos no es normal, y que está abismalmente alejada de la realidad que esperaríamos tener. En gran medida la responsabilidad está en los jóvenes pero no son los únicos llamados a una nueva revolución.

Como jóvenes es nuestra obligación transformar a nuestro país y no adoptar una cultura conformista empeñada en criticar y exigir pero inconsciente de su responsabilidad de actuar.

¿Ustedes como conciben una nueva revolución? ¿Un nuevo México?

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