Amigos lectores, si por alguna desafortunada razón le quedan a deber al SAT 3 mil 500 millones de pesos por concepto de Impuesto Sobre la Renta (ISR) no se preocupen, solamente esperen que el fin de año coincida con el fin de sexenio, prometan al papá SAT que ahora si se van a portar bien y van a pagar sus impuestos, y ¡Listo! Su deuda quedará mágicamente congelada.

Cualquier persona que hubiera leído lo anterior hace un año diría con gusta razón que un servidor a perdido el juicio o que lo que aquí se expone es sin duda una burla y una falta de seriedad. Pues desgraciadamente es la realidad hacendaria que vivimos en México. Una realidad hacendaria que si bien ya hacía distinciones entre empresarios y particulares hoy ha agregado un escalón más a su jerarquía incluyendo el rubro de gobiernos en lo más alto y por supuesto con los mayores privilegios.

Para el Servicio de Administración Tributaria cobrar $ 3,500 millones de pesos es muy poca cosa, vaya no servirían para nada, si eso se destinara a educación solamente se podrían abrir unas cuantas matrículas más en las universidades públicas, si se destinara a capital semilla para fomentar el desarrollo de nuevos negocios, de a $200,000 por proyecto, solamente se crearían 17,500 nuevas empresas, que considerando un promedio de 2 personas por empresa, se podrían generar la mísera cantidad de 35,000 empleos… al fin ni si quiera se necesitan. Ni hablemos del rubro de la salud, que la insignificante cifra de ¡3,500 millones de pesos! Apenas si contratarían unos cuantos doctores o darían atención a 2 o 3 pacientes más.

Desde mi perspectiva, así es como el gobierno federal, sus dependencias y en su caso el gobierno del Estado de Puebla perciben $3,500 millones de pesos, por eso el SAT se da el lujo de condonar una deuda de esa magnitud al Gobierno del Estado de Puebla, con la única condición de que a partir del 2011 se “porten bien” y hagan sus pagos y declaraciones a tiempo. Así de sencillo, sin sanciones económicas, sin fincar responsabilidades, sin procesos administrativos, y lo más triste, alarmante y sobre todo INDIGNANTE, sin ningún tipo de investigación con respecto al destino de esos recursos, que si bien pudieron o no haberse retenido por el Estado, su aplicación no estaba contemplada en los presupuestos tanto de egresos como de ingresos por lo que de haberse retenido se utilizaron con una discrecionalidad absoluta y sin ningún tipo de control.

El SAT sin duda se empeña en fomentar la evasión fiscal al contrario de promover la recaudación, la parcialidad de su actuación con respecto al cobro de impuestos a estados es inverosímil, es un abuso y una burla para el resto de la sociedad. ¿Con qué moralidad va a exigir el pago de impuestos a empresas o individuos? Con que confianza la iniciativa privada va a realizar sus declaraciones de impuestos y retenciones pertinentes si el SAT deja que $3500 millones de pesos se pierdan? El pago de impuestos es una obligación general, seas empresa, gobierno o particular con actividad empresarial, en caso contrario se enfrentan procesos de multas y recargos, acciones legales, embargos, cierre de empresas, arrestos.

¿Cuándo demonios cree el SAT que vamos a lograr crecer como país, si la recaudación fiscal, que ya es extremadamente ineficiente, se sigue tornando discriminativa, cada vez más corrupta, cada vez menos exigente, cada día más relajada? ¿Cómo vamos a tomar son seriedad la importancia del pago de impuestos si el SAT con la mano en la cintura condona deudas a gobiernos dejando impune la evasión fiscal?

Es una realidad que para que podamos desarrollarnos y seguir creciendo como país no bastan las buenas intenciones o las cifras de crecimiento económico sacadas de análisis parciales o tendenciosos, parte de la solución es la eficiente recaudación de impuestos ampliando la base gravable y no cobrando más a los contribuyentes cautivos, para posteriormente aplicar los recursos de manera transparente y eficiente para impulsar la educación, el deporte, la cultura, los negocios, el empleo, etc.

Es verdaderamente una situación que da pena, en un país como el nuestro no deberíamos estar enfrentados a la lamentable situación de tener gobiernos que no les basta con deber miles de millones de pesos al fisco todavía se dan el lujo de no tener que dar ninguna explicación a la ciudadanía que día con día paga sus sueldos y prestaciones. ¿Dónde están los auditores externos que debieron informar de la irregularidad en los pagos al SAT? Todos o son demasiado incompetentes o claro demasiado corruptos. Pero desde luego cobraron como si fueran verdaderos profesional.

En esta ocasión como en muchas otras, los gobiernos corruptos en ineficientes se salvan de sanciones económicas, administrativas o legales, el gobierno federal demuestra su tibieza para meter mano dura en el cumplimiento de la ley y desde luego que la ciudadanía es la más afectada al ver perdidos $3500 millones de pesos que apenas podían haber servido para unos cuantos tacos e igual pero solo con suerte con el refresco para acompañar. ¡EL ROBO DEL SIGLO!

 

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