La relación diplomática entre México y Estados Unidos siempre ha sido una relación complicada, plagada de política y declaraciones sumamente estudiadas; México jamás ha querido alzar realmente la voz para exigir al vecino del norte un verdadero respeto y disposición por generar una agenda bilateral que beneficie a ambos países, que desarrolle política y económicamente a Norteamérica y no solamente a Estados Unidos.

La violaciones Estadounidenses al tratado de libre comercio han sido constantes desde 1994 que entró en vigor, sin embargo Estados Unidos siempre había encontrado la manera de alzar la voz y obligar a México a cumplir un tratado diseñado para beneficiar a ambas partes aún y cuando se perciba que la balanza siempre estuvo inclinada hacía los productores y exportadores norteamericanos. Sin embargo no debemos olvidar que en México el 80% de las exportaciones en la actualidad son hacía Estados Unidos, cifra que fue aumentando progresivamente gracias al tratado de libre comercio.

Desafortunadamente esta dependencia hacía la economía Estadounidense ha llevado a México a hablar siempre bajito, siempre con miedo a las represalias, siempre pensando que el país del norte nos hace un favor volteando a vernos y todavía peor, que son una verdadera cultura caritativa y todo poderosa que al no tener ningún problema ni descontento social invierte su tiempo “ayudándonos” a resolver nuestros problemas sociales.

Esa inequidad en la influencia bilateral sin duda surgió y fue fomentada en los tiempos priistas, pero ha sido solapada e incrementada en los 10 años de gobierno panista que ya hubieran sido suficientes para empezar poco a poco a equilibrar las fuerzas entre México y Estados Unidos.

Durante la época panista no solo ha sido imposible una revisión al tratado de libre comercio, se han sufrido nuevas e infundadas sanciones al ingreso de productos agrícolas mexicanos a Estados Unidos, se prohibió el ingreso de camiones mexicanos a territorio Estadounidense, situación que si bien parece estar a punto de resolverse, sigo siendo una promesa firmada pero no cumplida a cabalidad.

Sin embargo en México la población se había mantenido al margen de la situación, la clase política había dejado en manos de la cancillería la resolución de estos conflictos por la vía diplomática, aún y cuando el desempeño de los distintos secretarios de relaciones exteriores había sido criticado, la política exterior mexicana había sido un factor aislado del que solo se hablaba cuando las declaraciones presidenciales causaban el enojo y reclamo de algún mandatario extranjero.

Todo había sido tolerado, porque de alguna manera eran situaciones políticas, que no afectaban o al menos parecían no afectar directamente nuestra identidad nacional, nuestra soberanía, nuestro orgullo mexicano. Pero hay algo que ningún mexicano ya sea político, ejecutivo, estudiante o trabajador puede tolerar: la intromisión extranjera principalmente Estadounidense en territorio nacional. La “cooperación” entre ambos países siempre ha existido, el condicionamiento a apoyo económico o táctico siempre ha existido, pero cuando el gobierno mexicano está enterado y tolera el ingreso de más de 2 mil armas a territorio nacional de manera ilegal para “rastrear” su destino, es claro que se están cometiendo errores, y que el gobierno federal no tiene ni un ápice de respeto por la soberanía y la identidad nacional.

Por si esto fuera poco, la presidencia de la república aprueba el ingreso de agentes de inteligencia estadounidenses con el pretexto de combatir la migración ilegal. ¿Qué hacen agentes extranjeros investigando lo que sea en territorio nacional? ¿Qué están investigando verdaderamente? Es un hecho que el asunto migratorio es simplemente un pretexto burdo; México conoce perfectamente las causas de la migración: Pobreza, falta de oportunidades, una terrible desigualdad en la distribución del ingreso, abusos sociales, abusos empresariales, políticas públicas asistencialistas y no progresistas, etc. De igual manera México conoce perfectamente las comunidades que más migrantes aportan y su destino principal. ¿Por qué creer que los mexicanos somos ignorantes y vamos a creer ese cuento de los agentes migratorios?

¿Por qué salió a la luz la presencia de agentes estadounidenses? Porque uno de ellos fue asesinado, y el gobierno mexicano apenadísimo se puso a aplicar la ley de manera expedita, en menos de un mes estaban siendo presentados uno tras otro los delincuentes culpables del asesinato o relacionados con él. ¿Cuándo será el día que los ciudadanos veamos esa justicia pronta y expedita a favor de los que verdaderamente la merecemos y no solamente a favor de gobiernos extranjeros?

Por si no fuera poca la indignación por el tema de los agentes, la gota que derramó el vaso fue sin duda la presencia de aviones Estadounidenses no tripulados en territorio nacional. Al ser cuestionada por el Senado, la canciller Patricia Espinoza respondió que la presidencia de la república debía tomar todas las medidas necesarias para proteger a la sociedad civil y ésta era una medida de seguridad y cooperación para continuar con la lucha contra el narcotráfico.

¿Hacer lo que sea, contempla la violación del espacio aéreo de nuestro país? ¿Hacer lo que sea contempla renunciar a nuestra soberanía y poner al país en manos los estadounidenses?

Ya en el 2006 la población estaba sumamente decepcionada del panismo después de 6 años en los que lo único que cambió fue el partido en el gobierno, pero las viejas prácticas seguían existiendo, la pobreza seguía aumentando y el desarrollo seguía siendo nulo. A pesar de esto, se le volvió a dar (en circunstancias sumamente polémicas) una nueva oportunidad al que debía ser “el presidente del empleo”, no solo dejó de cumplir la gran mayoría de sus promesas de campaña, se convirtió con el paso de los años en un priista más vestido de azul, que no solamente regresó a las viejas prácticas del partido tricolor, regreso a las prácticas de ese priismo de los años 80; volvió la represión al periodismo, la designación de funcionarios en base al compadrazgo y no a las habilidades, la injerencia en las elección de gobernadores y el envío de carretadas de dinero para los procesos electorales. Se vendió la educación y a los educadores al SNTE, el presidente se volvió dueño del PAN y designo consejeros, presidentes nacionales, diputados federales, entre otros cargos.

Pero aún con todos los defectos y todas las promesas incumplidas Calderón hubiera sido tachado como incompetente y nada más. Por el contrario este fin de sexenio va a estar marcado por fuertes críticas, duros señalamientos, Calderón será tachado de mentiroso, incompetente pero aún más grave, será recordado como el presidente que dobló totalmente las manos con Estados Unidos, que en su afán de librar una guerra contra el narcotráfico permitió el ingreso de armas ilegales, de agentes extranjeros de vuelos no tripulados, de críticas parciales a las fuerzas armadas. Será recordado como un presidente entreguista incapaz de defender la soberanía nacional.

Las preguntas que quedan en el aire: ¿Hay algún candidato que sea capaz de recomponer el rumbo de país para el 2012? ¿Hasta dónde se permitirá la entrega del país a manos estadounidenses?

Nota final: Gracias al berrinche del Presidente Calderón, el embajador Estadounidense Carlos Pascual presentó esta semana su renuncia, ¿A qué costo el gobierno de Barack Obama habrá aceptado esa renuncia? ¿Cuánta más de la soberanía será entregada para evitar que alguien critique el desempeño presidencial? Tiempo al tiempo.

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