Nueva Sede del Senado

Una gran cantidad de mexicanos añora algún día poderse ganar “El Melate” o “Sacarse la lotería” y tienen listas enteras de cosas que harían en caso de obtener esas grandes cantidades de dinero que ofrecen ambos premios.

Pero también hay aproximadamente 50 millones de mexicanos, que no piensan en premios millonarios, por que el gran premio de todos los días es conseguir la comida para el día siguiente.

Son esos mexicanos que no tienen acceso a la seguridad social aún y cuando el “eficientísimo” Seguro Popular ha logrado afiliar a 44 millones de mexicanos, mexicanos que se quedan en el piso recuperándose de una cirugía o esperando la misma porque no hay camillas suficientes.

Hay 50 millones de mexicanos que saben que la educación es fundamental para su desarrollo sin embargo enviar a sus hijos a la escuela llega a resultar imposible porque aunque la educación en México es “Gratuita” están todos obligados a comprar uniformes, pagar la “inscripción”, dar la cuota para el comité de padres de familia, llevar 1 paquete de rollos de papel, 1 caja de pañuelos desechables al mes, cooperar para pintar la escuela, ir a pintar la escuela, cooperar para el festival de la madre, el padre, el día del niño, el día del maestro; y un sin fin de pequeñeces más, que hace de la escuela pública un espacio gratuito por ley, pero costoso en la realidad, inaccesible para muchos mexicanos.

Sabemos también de aquellos mexicanos que viven en pueblos secuestrados por la delincuencia organizada, en donde la esclavitud existe, los derechos humanos han desaparecido, las personas son moneda de cambio y como cualquier otro producto pueden y son desechadas cuando ya no son útiles.

Este panorama lo conocemos todos los mexicanos, sabemos de la pobreza porque convivimos con ella día a día; vemos al vecino, amigo o familiar que cada vez puede comprar menos despensa porque gana lo mismo que hace 5 años pero las cosas cuestan 4 o 5 veces más.

Pero no crea estimado lector que absolutamente todos los mexicanos somos consientes de un México damnificado, existen 128 mexicanos a los que el pueblo les paga un salario de 115 mil pesos mensuales más prestaciones millonarias, les damos 3 meses de vacaciones pagadas y les pedimos que nos representen al momento de hacer las leyes.

Pero estos 128 mexicanos privilegiados viven y trabajan en un México diferente, un México sin pobreza, sin inseguridad y sin limitantes económicas, y es por eso que cuando deciden que es necesario tener un nuevo recinto legislativo, deciden gastarse 2,500 millones de pesos de nuestro dinero en oficinas.

Oficinas que aunque han recibido el reconocimiento internacional por su dificultad arquitectónica; son poco funcionales, tienen “fallas menores” como cuarteaduras, filtraciones, mala conectividad, sistemas electrónicos deficientes, baños insuficientes entre un sin fin de etcéteras.

Tuvieron el cinismo de gastarse 2500 millones de pesos que bien pudieron haber sido invertidos de forma productiva en educación, seguridad, alimentación, salud o generación de empleos. Sin embargo, para los Senadores era más importante tener gimnasio, acceso a instalaciones de lujo, restaurante de lujo para consumir sus alimentos, muebles y materiales europeos. Y todo, como un premio a su esfuerzo, trabajo y beneficios generados con el paso del tiempo.

  • Esfuerzo, para seguir manteniendo a un país en la pobreza en el que nadie alza la voz.
  • Trabajo, para gastarse las prebendas de las gozan ellos y sus familias.
  • Beneficios generados para ellos mismos: Choferes y Guardias privados, secretarias ejecutivas, viajes al extranjero, seguro familiar de gastos médicos mayores, entre otros.

Alguno que otro Senador como Ricardo Monreal medio alzaron la voz por el costo del edificio, pero todos sin duda fueron a disfrutar de su nueva curul.

¿Era necesario un edificio que concentrara el trabajo de todos los Senadores? Estructuralmente podría haber sido una opción pero… ¿Era necesario ese derroche de dinero y lujos para trabajadores públicos que viven del erario, y que en realidad trabajan sólo para ellos?

No se ustedes, pero yo también quiero una oficina de 2500 millones en la que pueda descansar, relajarme y simular como que trabajo algunos meses al año.

¿Cuándo exigiremos cuentas lo mexicanos? ¿Cuánto tiempo más pasará para que exijamos que los servidores públicos dejen de invertir nuestro dinero en ellos y lo re-inviertan en el pueblo?

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